Cuento porque cuando arranqué pensé que sin entrenar como bestia no iba a servir de nada. Tengo 49, voy al gimnasio tres veces por semana, nada de otro mundo. Sumé un scoop por día más que nada para llegar a la proteína que me costaba con la comida. A los dos meses no vi nada raro. Como al cuarto me di cuenta de que recuperaba mejor y que no andaba con esa cosa de querer picar todo el día, me dejaba más lleno. No me puse un fisicoculturista ni cerca, pero la ropa me empezó a quedar distinta y las pesas que movía subieron despacio. Conclusión, no es magia, es comida en polvo cómoda, pero a mi edad llegar a la proteína sin tener que comer un asado por día es un golazo.
Qué bueno leer una experiencia sin exageraciones. A los 56 me pasa lo mismo, lo difícil es llegar a la proteína con comida sin vivir cocinando. El scoop es comodidad pura.
Muy buen relato y muy realista. Eso de que te deja más lleno y picás menos es algo que se ve seguido, la proteína sacia bastante. Después de los 45 mantener masa muscular es clave, así que llegar a la proteína como sea, suma.